Si tienes más de 40 años y notas que tu cuerpo ya no responde igual que antes, no te lo estás imaginando.
Quizás antes entrenabas unas semanas y enseguida notabas cambios. Ahora haces ejercicio, comes bastante bien y, aun así, parece que conseguir músculo y cambiar tu cuerpo cuesta mucho más.
Pero esto no significa que sea imposible. Al contrario: a partir de los 40, entrenar fuerza se vuelve todavía más importante.
¿Qué cambia a partir de los 40?
Con el paso de los años vamos perdiendo masa muscular de forma progresiva. Además, alrededor de la perimenopausia y la menopausia se producen cambios hormonales que pueden favorecer una mayor pérdida de masa muscular y cambios en la distribución de la grasa corporal.
Y aquí aparece algo importante: el objetivo no debería ser simplemente pesar menos.
Tener una buena cantidad de músculo es importante para mantener un cuerpo fuerte, funcional y capaz de hacer frente a las actividades del día a día.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
La respuesta no es entrenar más horas ni hacer cardio todos los días.
Uno de los pilares es el entrenamiento de fuerza.
Entrenar fuerza de forma regular ayuda a estimular y mantener la masa muscular. Y no necesitas levantar enormes cantidades de peso ni pasar una hora y media en el gimnasio.
Lo importante es que exista una progresión:
- Que hoy puedas hacer algo que hace unos meses te costaba.
- Que puedas utilizar un poco más de resistencia.
- Que controles mejor un movimiento.
- Que puedas hacer más repeticiones.
Todo eso es progreso.
¿Y si nunca he entrenado fuerza?
Entonces todavía es más importante empezar bien.
No necesitas empezar haciendo entrenamientos complicados. De hecho, empezar demasiado fuerte puede hacer que te frustres, tengas agujetas enormes o simplemente abandones.
Primero necesitas aprender los movimientos, acostumbrarte a entrenar y construir una base.
Después, progresivamente, puedes aumentar la dificultad.
No tienes que estar en forma para empezar a entrenar. Entrenar es precisamente lo que te ayudará a ponerte en forma.
¿Y qué pasa con la alimentación?
También es importante.
Una alimentación adecuada, con suficiente energía y proteínas, ayuda a acompañar el proceso de entrenamiento y a mantener la masa muscular.
Pero tampoco necesitas entrar en una dieta extrema ni vivir contando calorías.
El objetivo debería ser construir unos hábitos que puedas mantener durante mucho tiempo.
A partir de los 40 no necesitas resignarte a perder fuerza, músculo o capacidad física.
Necesitas darle a tu cuerpo el estímulo adecuado.
Y la fuerza debería formar parte de ese plan.
Empieza poco a poco, aprende la técnica, sé constante y deja que el proceso haga su trabajo.
**No se trata de volver a tener el cuerpo de los 20. Se trata de conseguir un cuerpo fuerte, capaz y que te acompañe durante muchos años.**
Y para eso nunca es tarde para empezar.